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Universos bajo amenaza | Universes under threat
Santiago García Navarro

Eugenia Calvo’s Juego de dormitorio is closely linked to other works by the artist using photography and video, all of which present the domestic space as a universe under threat. The procedures for generating this sense of danger vary, but always involve a change in the characteristic function of household objects, furniture or decorative elements, which are transformed into something else and generate situations of instability. In a similar displacement, the inert takes on a movement that, in different ways, expresses subjective traits: there is a personification. In the videos, Calvo herself acts as the detonator of the scenes presented to us.

In Juego de dormitorio, she – or, more precisely, the character she embodies within the fiction of the work – saws a bed and a bedside table into neat pieces in order to store the furniture in a wardrobe. In another work, the triptych Un plan ambicioso (2006), three familiar scenes are juxtaposed. In the first, the camera begins by framing various objects in a house in their usual environment; then the figure approaches, places something inside these objects that the viewer cannot recognise, and the objects begin to glow and smoke; finally, the objects explode. In the second scene, we see the same character carefully examining certain pieces of furniture. We immediately understand that she is trying out different ways of hiding behind, inside or under them. Finally, we see her discover the right way and disappear. The third scene shows the character forming a barricade in the living room of a house with all the furniture and decorative objects in the room.

Through the unexpected conjunction of elements and actions, Calvo manages to provoke a strong sense of strangeness. But not everything in the conjunction is unusual: certain information integrates the universe of the expected. What is disconcerting is the reference to situations that we associate with other places and that, recontextualised in the domestic space, overflow its order: the barricade introduces images of a revolt; the explosions refer to a bank robbery, a letter bomb, other tactics of micro-terrorism; hiding recalls the victim of a persecution; the careful cutting of furniture suggests a surgical operation, also a torture. But perhaps the most disturbing element is the impassivity with which the character carries out her actions: far from feeling in danger, she is the one who consciously creates the conditions of instability.

Eugenia Calvo’s work introduces war, social tension and insecurity into the place that, until recently, was more protected than any other in the outside world: the home. In the videos, this sanctuary is subtly shaken, as if to say: there is no longer any living space that is not exposed to the elements.

Juego de dormitorio, de Eugenia Calvo, está estrechamente ligado a otros trabajos de la artista realizados en fotografía y, como en este caso, video, en todos los cuales el espacio doméstico se presenta como un universo bajo amenaza. Los procedimientos para generar esta sensación de peligro varían, pero de un modo u otro implican siempre una alteración de la función característica de los enseres, mobiliario o elementos decorativos del hogar, de modo de transformarlos en otra cosa y, al hacerlo, generar situaciones de inestabilidad. En un desplazamiento semejante, lo inerte cobra un movimiento que, de distintas formas, expresa rasgos subjetivos: hay una personificación. Los videos muestran a la propia Calvo participando como actor detonante de las escenas que se nos presentan.

En Juego de dormitorio, ella –o, para ser precisos, el personaje que ella, como parte de la ficción de la obra, encarna- sierra prolijamente una cama y una mesita de luz para, finalmente, guardar los trozos de mobiliario en un armario. En el caso de otra obra, el tríptico Un plan ambicioso (2006), se yuxtaponen tres escenas familiares entre sí. En la primera, la cámara comienza encuadrando varios objetos de una casa en su ámbito habitual; luego, el personaje se acerca, coloca dentro de esos objetos algo que el espectador no logra reconocer, y los objetos comienzan a brillar y a echar humo; finalmente, los objetos estallan. En la segunda escena se ve al mismo personaje estudiando con detenimiento ciertos muebles. Enseguida comprendemos que lo que hace es probar de distintas maneras cómo esconderse detrás, dentro o debajo de ellos. Por fin, vemos que descubre el procedimiento adecuado y desaparece. La tercera escena muestra al personaje formando una barricada en el living de una casa con todo el mobiliario y los objetos decorativos que hay en ese ambiente.

Mediante la conjunción inesperada de elementos y acciones, Calvo logra provocar una potente sensación de extrañamiento. Pero en la conjunción no todo es inhabitual: cierta información integra el universo de lo esperado. Lo que desconcierta es la remisión a situaciones que asociamos con otros lugares y que, recontextualizadas en el espacio doméstico, desbordan su orden: la barricada introduce imágenes de una revuelta; los estallidos refieren al asalto a un banco, a una carta bomba, a otras tácticas de microterrorismo; el esconderse nos recuerda a la víctima de una persecución; rebanar muebles cuidadosamente sugiere una operación quirúrgica, también una tortura.

Pero quizás el elemento que más descoloca es la impasibilidad con la que el personaje ejecuta sus acciones: lejos de sentirse sujeto de peligro, es quien genera concienzudamente las condiciones de la inestabilidad. La obra de Eugenia Calvo introduce la guerra, la tensión social, la inseguridad en el lugar que, hasta hace no mucho tiempo, estaba más protegido que ningún otro del mundo exterior: la casa. En los videos, este santuario se estremece sutilmente, como diciendo: ya no hay espacio vital que no esté librado a la intemperie.

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